Es increíble que este tipo de cosas deban legislarse, no porque “no se deba” (que si se debe), sino porque parece mentira que haya gente haciéndolo. Pero lo cierto es que cada vez más gobiernos se han visto obligados a prohibir los tatuajes y los piercings en animales.

Por ejemplo, en diciembre de 2014, el estado de Nueva York promulgó una ley que prohíbe los tatuajes y las perforaciones en animales y mascotas. Y, dado que parece estarse poniendo de moda, muy probablemente veremos leyes semejantes en muchos lugares del planeta.
Pero las personas continúan tatuando a sus mascotas. Alegan que los tatuajes son para identificarlos más fácilmente en caso de que se pierdan o algo les suceda.
De hecho, el tatuaje es una forma aceptable de identificación para los animales e incluso es un método preconizado por: People for the Ethical Treatment of Animals (“Personas por el Trato Ético de los Animales”).
“Lleva a tu perro para que le pongan un microchip o lo tatúen en el Registro Nacional de Perros”, recomienda PETA en su sitio web, señalando que los animales no identificados pueden caer en las manos equivocadas.



